Somos

Estás dentro de una caja de luz y colores. Eres un conjunto de micropuntos llamados pixeles, vives dentro de cuatro paredes que filtran un montón de imágenes que supuestamente son tú.

Eres lo que a lo largo de todos los días aparece en una multitud de pantallas, eres el movimiento de whatsapp que me indica que estás escribiendo, eres la nueva foto de tu perfil de Facebook al que todos le dan like, eres tu humor matutino en un tuit o el filtro de instagram que acaba de decidir que tu mundo se ve mejor de lo que realmente es.

Eres y soy, las letras que se delinean en este blog, los sonidos de tu voz en mi auricular, la imagen del mar que estás viendo a través de la pantalla de tu teléfono inteligente, somos el cariño que dejaste entre letras en mi timeline. Eres el beso y la flor que me mandaste por skype.

Estamos solos o relacionándonos, complicados o de noviecitos, comprometidos, casados o afortunadamente viudos, si la red social lo dice, es por algo.

Somos el trending topic del momento, el emoticone que dice que estás amando, llorando o riendo. Eres el concierto en el que estás mientras tomas fotos con tu iphone y la falta de ortografía en el mensaje de texto que acabas de mandar.

Somos todo, menos lo que en realidad está pasando. Somos el amanecer disipado entre megas de navegación, la sonrisa olvidada entre retuits, el presente perdido entre dibujos de drawsomething.

Eres la sociedad y últimamente vives más entre redes de fibra óptica que en la realidad.

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Precipicio

Esa sensación de estar solo en el mundo, de estar frente al precipicio, pero que no pase nada, porque no hay nada que te empuje, pero tampoco hay nada que te mueva a tierra segura. El aire no se siente, el tiempo es una masa más o menos estática que pasa por encima de ti, la vida desfila de frente y parece que te ignora. Las nubes permanecen estáticas, acaso se mueven, pero tú no lo ves y menos lo sientes. Es la soledad, es hablar el lenguaje que nadie entiende, son los suspiros que nadie escucha. Eres tú y tu corazón que siempre late fuerte, eres la niña que fuiste, la mujer que tienes que ser. Son los amores que has ido encontrando en el camino, y que han pasado uno por uno, dejando cicatrices, todos iguales, todos sin sentido.

Eres tú, el precipicio y la vida que no entiendes.