Bernie Sanders

Ayer leía que Bernie Sanders (senador estadounidense), decía que ninguna institución financiera del mundo debería ser tan grande que su bancarrota pudiera causar un riesgo catastrófico para millones de trabajos en Norteamérica, o a la economía de su país. Pensé que tiene razón. Me pregunto si los directivos de las grandes instituciones financieras (los que toman las decisiones) mientras están en su escritorio firmando documentos, haciendo llamadas, revisando las noticias, en algún momento piensan en nosotros. ¿En algún momento pensarán que sus decisiones cambian el rumbo de muchas vidas? ¿Ellos pensarán en nosotros?.

Pensarán en que muchos de nosotros invertimos las mejores horas de nuestras vidas en hacerlos grandes, en hacerlos invencibles, en hacerlos millonarios y en hacerlos tan monstruosos que un pequeño error que cometan nos puede aniquilar, y que aunque eso esté en posibilidades de sucederse todo el tiempo, no es ni siquiera lo más importante que está pasando al respecto. Me pregunto.

CAT

Voy a morderte, rasgarte, rasguñarte. Voy a acecharte, encontrarte, brincarte y hacerte daño. Voy vigilarte mientras duermes y brincar sorpresivamente, te voy a espantar.

Y después, un día despertarás y una lagartija en agradecimiento te daré para recordarte que no se me olvida que tu eres el humano y yo soy el gato. 

 

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Sentir que toda la tristeza existente en el universo se ha venido a parar a tu corazón. Luchar con todas tus fuerzas para sacarla, querer empujarla, concentrarse una y otra vez, querer que se vaya. Sentir la felicidad tan cercana pero tan momentánea, deleitarse con breves espacios de la vida en los que sale el sol. Para después, en medio del insomnio que te da todos los días, saber la verdad, esa en la que no es posible mentir, mentirse a uno mismo es imposible. Saber que no hay día en el que no te preguntes cuándo se secaran las lagrimas para siempre. Pensar que llegará, pensar que un día despertarás y no recordarás la última vez que fuiste triste, no tener ni siquiera tiempo para pensar que alguna vez fuiste triste. Perder la esperanza, sentir los años pasar, esto ya no es un juego de niños, ya no estás en la prueba y ensayo. Tienes las decisiones frente a ti, y las tienes que tomar, porque aunque no las tomes, ellas te toman. Tener miedo de que las cosas nunca vayan a cambiar, no querer que pasen los años sólo para un día despertar arrugada, olorosa, cansada, vieja, triste y sola. Sentirse cada día más y más y más confundida. ¿Cuándo es el final?.