HAMAS

Aquí no hay guerra, nunca he vivido en guerra. De niña me gustaba que mi papá me contara historias del pasado, de la abuela que no conocí, de los acontecimientos de los que no fui parte. Mi papá nació dos años antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, así que como todos los jóvenes que pertenecieron a la generación de los 60s, su infancia estuvo enmarcada por los conflictos bélicos que en su momento se fueron sucediendo. Por otro lado, a mi abuela le tocó la Revolución Mexicana, así que aunque mi papá no vivió mucho tiempo de la guerra, creció rodeado de ese sentimiento.

Un día me contó que en la Segunda Guerra Mundial, en México se hacían apagones para que de esa forma en la oscuridad fuera difícil ubicar la Ciudad y despistar a los enemigos que nos podrían querer bombardear. Sonaban ciertas sirenas y entonces todos sabían que empezaba el toque de queda y se tenían que apagar las luces. Afortunadamente, nadie quería bombardearnos y esos apagones fueron meros simulacros. De cualquier forma, el relato de mi papá me hizo imaginarme un poco, lo angustiante que debe ser vivir la vida con tanta precaución.

No se necesita saber demasiado de política, sociología, historia o conflictos armados, para saber que la guerra es algo que no debe sucederse. En la Guerra nadie tiene la razón y créanme que de ninguna forma apoyo el terror que produce, pero he pasado los últimos días leyendo comentarios en Facebook acerca del conflicto en la franja de Gaza, algunos muy duros en contra de Israel, otros llenos de ignorancia respecto a los Palestinos.

Veo como la gente es realmente drástica con su postura, aunque esté llena de ignorancia, gente que aboga por la paz, pero hace culpables a Israel de la guerra y victimiza a los Palestinos. En primer lugar, mantener una postura radical de apoyo a alguno de los dos mandos, nos hace de alguna forma parte del conflicto. En segundo lugar, hasta donde yo he leído, la guerra es contra los terroristas de Hamas, ¿por qué? Porque durante años, han aterrorizado Israel y  ellos simplemente se cansaron. Israel no ataca, se defiende y no se defiende de los civiles, se defiende de los terroristas, que se esconden entre los civiles porque saben que Israel no quiere matar civiles y de cualquier forma, muchos de esos civiles son ciegos y apoyan a los terroristas. En tercer lugar, ¿cómo pueden tener una postura tan llena de odio hacia uno de los dos bandos y a la vez predicar por la paz?.

Yo no sé, no tengo idea del terror que debe ser vivir con la probabilidad de que bombardeen el lugar en el que vives, no tengo idea de lo que sea crecer pensando que en cualquier momento puede explotar un carro bomba a un lado de ti, tampoco entiendo qué signifique ser capaz de llenar tu cuerpo de bombas y autoexplotarte en medio de una plaza llena de “enemigos”. Lo que si sé, es que cuando yo iba en la primaria, y había una niña que me molestaba todos los días, lo único que me quedó por hacer, fue ponerla en su lugar.

También sé que la cultura en la que he crecido es radicalmente distinta a la que tienen los árabes y que su cosmovisión y la mía pone millones de mundos entre ellos y yo. Sé que en mi mente es imposible concebir a un Dios que predique con una Guerra Santa. Por eso cuando supe que la niña que tanto me molestaba en la primaria era adoptada y tenía una historia familiar bastante compleja, aprendí que no sabemos lo que hay en los zapatos de las otras personas, y menos si vienen de historias tan alejadas de mi realidad como la de un niño adoptado, o un árabe palestino.

En conclusión, yo no quiero guerra y no tengo idea de lo que debe ser para Israel tener que soportar durante tantos años a ciertos palestinos que consideran legitimo al grupo terrorista Hamas, tampoco sé porque hay gente que justifica la Guerra Santa, y tampoco sé lo que significa que durante años estén bombardeando tu territorio. Lo que si sé, es que al mundo le hace falta un tanto de tolerancia, y un tanto menos de radicalismo. Las razones que mueven a Israel y a Palestina (Hamas), no son razones que estén a nuestro alcance para ser entendidas, porque no vivimos allá y no somos parte de la situación, pero si sabemos que pelearnos entre nosotros por Facebook es ser parte del problema y no de la solución. El mundo está lleno de odio y en definitiva sobran razones como para que nosotros contribuyamos, aunque sea con comentarios de Facebook.

Me caga la “escena”.

Me enteré casi sin querer de la visita de The Album Leaf a nuestro país. Hace muchos años que no los escuchaba, pero estoy segura de que el novio que tenia en ese tiempo quedó un poco harto de ellos. Soy de las que cuando algo en esta vida le gusta, le gusta hasta el cansancio.

Escuché unos segundos un spot que estuvieron poniendo en el radio acerca de que iban a tocar en el Lunario, me puse a investigar en internet y me interesó mucho lo que leía. Los de Ordinary People, que son los que organizaron el concierto, llamaron mi atención con su hashtag #SilentConcert. Me puse a leer un poco más y entendí la idea. Se le pedía al público asistente que guardaran silencio durante el show y que permitieran que lo único que se escuchara en la sala fueran los instrumentos de los músicos. Me pareció que The Album Leaf es el tipo de banda que me gustaría escuchar en vivo y en silencio.

Me acordé de hace unos años cuando tocó Portishead en el Corona. Enfrente de mi había un grupo de chamacos que parecía que no tenían la capacidad de apreciar lo que estaba pasando enfrente de ellos. Parecía que yo estaba en un concierto de una banda que merecía todo mi respeto y atención, y ellos estaban en una pedota. Me pareció injusto, sobre todo en el momento en el que Beth Gibbons llevó la situación al grado de sacarnos lagrimas a varios de los asistentes, y ese montón de ciegos se les ocurrió que era buen momento para tomarse una foto grupal, y casi gritar “Cheese” mientras lo hacían. Por suerte, no fui la única que se enojó y un grandulón les pidió que se estuvieran quietos.

Fui al concierto de The Album Leaf con mucha emoción, son una bandota y además me interesaba saber si de verdad los mexicanos éramos capaces de cerrar el pico y abrir el corazón ante ciertas muestras artísticas. Sobre todo si la petición era tan explicita.

¿Quieren saber qué pasó? Todo el concierto estuve rodeada de gente que no dejaba de hablar, primero una parejita de novios que tenían cosas que decirse a la mitad de este concierto, después un grupo de amigas que aprovecharon para tomarse la selfie, contarse del chico que les gusta, voltear todo el tiempo a ver si entre el público había gente que conocieran, en fin, comportamiento casual en cualquier evento social de la “escena” del DF.

¿Qué hicieron los artistas? Ya casi al final del concierto, Jimmy Lavalle nos recordó a todos que se suponía que este iba a ser un concierto en silencio, y que quedaban tres canciones más, así que estaría bien que guardáramos un poco de silencio.

Entonces, me acordé de mis años de preparatoria, cuando nos llevaban a todos al auditorio para alguna conferencia, y los primeros 5 minutos de la conferencia se trataban de escuchar chiflidos y shhhh, shhhh, por todo el auditorio. Entonces tuve la teoría de que lo estaban haciendo apropósito. Quizás algunas personas se sintieron ofendidas porque un artista extranjero viniera a tocar a nuestro país y nos pidiera que mientras lo hacen estuviéramos callados. No sé, pero la realidad es que no deje de escuchar gritos, chiflidos, conversaciones, rizas (carcajadas), aplausos y desafortunadamente, vi a muchos sacando sus celulares para gravar videos con calidad de imagen y de sonido horrible, y para tomar fotos oscuras y horribles. En fin, nada que no hubiera visto en cada uno de los conciertos y shows en México a los que he ido.

¿Entonces? ¿Salí del Lunario llena de odio de los mexicanos y mentando madres de este país? Pues no. A mi me encanta México y sé que los mexicanos somos así, gritones, chifladores, irrespetuosos, groseros, fiesteros. La vida se nos va entre rizas y en no tomarnos nada en serio.

Aunque definitivamente si estoy harta de la “escena”. Me cae mal la gente MonoViceVansRhodesiaSicarioEtc… No soporto sus festivales de tachas y música electrónica, porque a mi parecer con ello estimulan que la gente sea tarada. No soporto que el arte se haya vuelto una actividad que te hace ser cool, porque entonces los eventos se llenan de morras con faldas fosforescentes, M en sus venas y preocupadas por cuál va a ser el after. Me caga tener que convivir con este tipo de personas para poder escuchar una banda que me llena tanto de ilusión como The Album Leaf.

¿Por qué me caga? Porque mientras están hablando de puras pendejadas, tomándose fotos horribles con flash o carcajeandose, yo quiero escuchar con toda la amplitud que mis sentidos me pueden dar lo que está pasando en el escenario. También me cagan porque ese tipo de gente es irrespetuosa, se la pasan todo el concierto saltando como chinches, de un lugar a otro, buscando a sus amigos y a gente que conozcan, para que quede claro que estuvieron en el evento. Me cagan porque son incapaces de entender el significado de ciertas cosas de la vida.

Pero después lo pienso bien, y me doy cuenta de que probablemente sin esa gente que compra boletos, no seria negocio traer a las bandas y entonces tampoco yo los podría ver.

Después del concierto, al llegar a casa, y al sentir aún la felicidad en mis oídos por haber escuchado música tan bonita como la que sale de los instrumentos de esos albumleafs, me di cuenta de que cada quien es libre de apreciar lo que quiera apreciar de la vida, y que yo sólo soy una morra con una perspectiva diferente. Así que si, The Album Leaf estuvo increíble, mi corazón se triplicó de tamaño durante el show que dieron y la banda se escuchó mucho mejor de lo que esperaba y eso que esperaba muchísimo, y además me sentí afortunada de poder apreciar con tal magnitud ciertas cosas de la vida. Con todo y los asistentes que estaban ahí sólo por estar.

 

Por qué NO adoptar y SI comprar un perro.

Primero terminen de leer todo lo que voy a decir y después díganme lo que piensan. Soy del tipo de persona que va por la calle derritiéndose ante cualquier perrito que ve pasar. En pocas palabras, soy pro perro, y en general pro vida. Gatos, perros, pájaros, peces, ratas. Me fascina apreciar el abanico de seres que habitan esta tierra.

 

Hace más de un año, decidí que quería tener un perrito y mi idea era adoptar uno. Busqué en todas las organizaciones que se dedican a dar perros en adopción y hablé con ellos, para primero encontrarme con que se molestaban porque les decía que no quería adoptar un perro de edad adulta. Claro que entiendo que los perros adultos necesitan una casa, pero precisamente porque tener un perro no es cualquier cosa, y es una decisión que cambiará tu vida por muchos años, es por lo que yo quería un cachorro, uno que pudiera educar y que pudiera crecer junto con él y adaptarnos uno al otro desde pequeños. Decidir tener un perro no es cualquier cosa y supongo que para algunas personas quede muy bien tener un perro adulto, para mi funciona adoptar un perro desde cachorro.

 

Después de recibir respuestas groseras, por fin me enviaron los papeles para adopción, los llené, los mandé y esperé. Nunca se comunicaron conmigo, hasta que un día hablé para saber qué había pasado, y su respuesta fue que se les había traspapelado mi solicitud, pero que se las volviera a enviar. Me di por vencida, y entonces con dinero de por medio, llegó a mi vida una preciosa Shiba Inu llamada Miso Shiru. Fue una decisión inteligente y feliz, las dos nos adaptamos muy bien y nunca me arrepentí de no haber adoptado uno.

 

Como ya saben, hace unas semanas Miso Shiru murió.

 

Sabiendo que nada va a ocupar el lugar de Miso, pero estando consiente de que aun tengo mucho cariño para un perruno, decidí volver a buscar adoptar.

La misma historia, me comuniqué con varios albergues, publiqué en Facebook mi deseo de adoptar a una huerfanita, y me encontré con al misma pared. Protectores de animales enojados conmigo porque no quiero adoptar un perro de cualquier edad y cualquier tamaño, con actitud poco agradable y dejándome el sentimiento de que me estaban haciendo un favor. No le estaban haciendo un gran favor a los perros, me estaban haciendo un gran favor a mi ¿?¿?.

 

Pero decidí seguir adelante, finalmente mi deseo es rescatar a una cachorrita, sabiendo que es probable que ella me termine rescatando a mi. Hice todo lo que me pidieron, llené todos los formatos, me comprometí a pagar todos los gastos hasta la esterilización. Incluso me comprometí a recibir sus visitas el día que ellos quisieran para que pudieran revisar el estado en el que tenía al animal, aunque evidentemente estoy en contra de todo eso. ¿Por qué recibir en mi casa a un montón de desconocidos que además sienten que por ser protectores de animales se van a ir al cielo y todos les merecemos alabanzas por ser tan buenas personas?, se les olvida que la cuestión aquí es rescatar perros, no sus almas en pena.

 

Todo iba regular, hasta que la bomba volvió a explotar, porque me hablaron pidiéndome que les mandara mis estados de cuenta bancarios. Está bien que quieran el bienestar de los animales, yo también lo quiero, y precisamente por eso, decidí no adoptar y volver a comprar.

 

¿Por qué? Porque para mi parecer los albergues de perros deberían darse cuenta de lo fácil que es comprar un cachorro y lo difícil que están haciendo que uno lo adopte. Vamos, ni para sacar un crédito en el banco me han pedido tanta información y tantos requisitos.

 

¿Quieren resolver el problema de animales sin hogar? Entonces ayúdenos a que adoptar sea fácil e inviertan el tiempo que están invirtiendo en revisar mis estados de cuenta bancarios en exigirle al gobierno mayor regulación para comprar un perro y que comprarlo sea verdaderamente difícil, ¿no creen?.

Miso Shiru Majarabi Banana Durazno.

El día que más dolió crecer.

Vivo sola desde hace un año 7 meses. Sé que suena fácil y también sé que no hay mucho drama al respecto. Vivir solo es enfrentarse durante varios días a que la primer persona con la que hables en la mañana y la última persona con la que hables en la noche, sea un completo desconocido, alguien a quien no le interesas y no sabe nada de tu vida. Vivir solo también es acostumbrarse a que lo único que se escucha en medio de tu insomnio sea tu respiración.

Vivir solo está bien, pero hubo un día en el que yo sentí que no podía más. Necesitaba a alguien realmente especial a mi lado. Me imaginé como sería tener siempre con quien salir a correr, ver películas, salir a comer, ir al parque, estar en pijama todo el día, deprimirse, reírse, jugar. Tener a alguien que te despierte con una sonrisa todos los días. Me sentía muy sola y no me gustaba nada esa sensación. Entonces, llegó Miso Shiru a mi vida.

Era una pequeña bolita de pelo esponjado, de un color que no tiene nombre, con una cola de zorra preciosa, y con una actitud completamente increíble ante la vida. En una semana aprendió a ir al baño en su lugar, en dos a sentarse y a dar la patita. El día que le pusieron su segunda vacuna, le compré un disfraz de jirafa. En poco tiempo sentí que ya la había hecho mía, nos sentábamos a ver películas y salir a la calle con ella era una delicia, la gente volteaba a vernos y sonreía, me sentía muy feliz de ver que había cosas en el mundo que hacían a las personas felices. Siento que siempre me ha costado mucho acercarme a las personas, pero a Miso no le costaba nada de trabajo, ella sólo se sentaba con su cola esponjada y sus ojos de japonesa y la gente se nos acercaba, hicimos muchos amigos juntas.

Pensaba que por primera vez en mi vida tenia una responsabilidad real, y lo hacía lo mejor que podía. Algunos me decían que la trataba como si fuera mi hija, pero yo sé que la trataba como si fuera parte de mi familia, porque era parte de mi familia. Me gustaba pensar que Miso podría estar conmigo hasta que yo fuera una vieja, que conocería al amor de mi vida, a mis hijos, que se mudaría conmigo de casa, que iríamos a Japón y al bosque.

Hace dos fines de semana, estaba en casa, con Miso Shiru y de pronto se soltó la lluvia y no pude dejar de llorar hasta bien entrada la noche. Tuve que aceptar que estaba deprimida y que quizás llevaba en este putrefacto estado varios meses. Pensé seriamente en rendirme. La gente se rinde cuando no encuentra más razones para seguir. Pero ahí estaba Miso Shiru con toda la sabiduría que una perrita podría tener. Ella entendía que en los últimos meses había invertido una cantidad enorme de energías y esfuerzo en algo que había fracasado desde el primer día, y ella sabía lo mal que se sentía esa situación. Ella me miró y me dio besitos en la mano y se dispuso a ver conmigo películas en pijama todo el fin de semana. Levantarme del sillón fue difícil, pero no cuando recordaba que Miso debía comer. Estuvimos abrazadas viéndonos sin decir nada mucho tiempo. Pero el fin de semana terminó, y yo decidí emprender la batalla y hacer todo lo que de mi estuviera para salir de esa depresión, finalmente mi cachorra se lo merecía. Durante toda la semana pasada de pronto me sentía ridícula, sola, perdida, pero dispuesta a dar la batalla. Así que el viernes fui a cortarme el cabello lo más chiquito que la estilista me lo quiso cortar y empecé un fin de semana nuevo con mi cachorrita.

Fuimos a comer, al parque, a correr, a ver el día pasar con un helado, a recorrer las calles y finalmente el domingo por la noche fuimos a casa. Debo aceptar que me sentía tranquila, que hacía meses que no me sentía tan completa y aliviada. La vida dice que todo pasa por algo, pero yo sigo sin creer que realmente haya un algo. Alguien puso veneno para ratas en el jardín donde Miso siempre se sentaba a tomar el fresco, pero yo no lo supe hasta que horas más tarde se empezó a convulsionar en mis brazos. En ese segundo quise correr lo más rápido que nunca he corrido, llegar hasta otro mundo, detener el tiempo. No puedo decir lo que sentí cuando el veterinario me dijo que había caído en un paro cardiorespiratorio y que nada habían podido hacer. Diría que se me cayó el mundo entero, pero no está ni cercano a lo que sentí. Había pasado los últimos meses de mi vida quejándome de que tenía el corazón roto y no me había dado cuenta de que tener el alma rota es aún peor.

En ese segundo supe el sonido que tiene la muerte, es el sonido más triste que el universo puede tener.  Sé que muchos piensan que sólo era un perro, pero precisamente ese es el problema, que sólo era un perro, que me seguía por todos lados cuando estaba sola en mi casa, que siempre estaba oliendo todo lo que estaba haciendo, que en las mañanas me despertaba poniendo su carita en mi cama, que todo el tiempo me acercaba sus juguetes para que jugáramos, que ponía la carita más tierna cuando yo me tenía que ir, que caminaba con la seguridad suficiente que mis pasos necesitaban. Si,  Miso Shiru solamente era un perro y mi razón para regresarme temprano de la fiesta más divertida. Miso Shiru era la mejor versión de mi, hecha perro.

Cuando Miso murió supe muchas cosas, la primera fue que nada iba a llenar el lugar que ella llenaba en mi. Me sentía devastada, sin fuerza en las rodillas, queriendo que todo fuera una pesadilla, pensando que en cualquier segundo se iba a parar caminando e iba a lamerme los dedos, me iba a arrastrar sus juguetes, me iba a ver con sus ojitos llenos de amor. El domingo en la madrugada entendí muchas cosas de la vida, y Miso tenía la misión de enseñármelas.

La más importante de ellas, fue cuando vi a mis papás entrar por la puerta en medio de la noche, mi mamá llenándome de abrazos, mi papá con los ojos más llenos de compasión que nadie me ha regalado. En ese segundo supe que en realidad nunca he estado sola, que estos dos hombres estaban dispuestos a todo por su hija y que se sentían indignados con la vida por no poderme evitar el dolor que esta situación me estaba causando. En ese segundo entendí que la vida me regaló el mejor de los regalos, vi a mi cuñado, quien ha sido mi mejor amigo durante tantos años que ya perdí la cuenta, con pijama, con cara de preocupación, dispuesto a saltar de nuevo de su cama en medio de la madrugada para llevar a Miso al veterinario, no por ella, si no por mi, por las dos.

Luego recibí la llamada de cada uno de mis hermanos y entonces me di cuenta de lo increíble que era tenerlos, de lo llena de amor que estaba mi vida. Ellos no podían hacer nada para curar mi alma rota, pero podían decirme que ahí estaban siempre, por siempre.

Miso murió muy pronto en esta vida, pero me dejo muchos regalos escondidos. Me abrió los ojos, me hizo darme cuenta de que hay amigos y compañeros de la vida que realmente me quieren, y que llegaron con dulces, con abrazos, con lagrimas. Supe que no estaba sola, ni antes ni después de la muerte de Miso.

Miso Shiru Majarabi Banana Durazno, que era su nombre completo, me regaló la respuesta a la pregunta que llevaba buscando desde que me mude de casa de mis papás. Me duele sin palabras que haya muerto, pero con ello me hizo entender que así es la vida, llena de ganancias y de perdidas, y que yo ya era un adulto, y que los adultos tienen que enfrentar así la vida, con sus desastres y sus milagros, de frente y con la mayor sensatez posible. El domingo fue el peor día de mi vida, pero el más provechoso.

Evidentemente me llené de odio hacia las personas que eran capaces de permitir que un animal muriera como Miso murió, créanme, el veneno para ratas es probablemente una de las manifestaciones más reales que tiene el demonio en la vida. Cuando digo que ni la rata más fea y asquerosa del mundo debería morir así, lo digo de corazón. Y aún así, es un veneno que puedes comprar en la tlapalería (¿?¿?). El lunes estuve toda la mañana gritando en mi cuarto, me pareció de pronto que el mundo era un lugar horrible y que por eso cosas tan hermosas como ella no podían haber vivido mucho tiempo en él, pero de pronto reflexioné acerca de todas las personas que estuvieron conmigo en ese momento, de los abrazos que me dieron, de los besos que me extendieron, de las palabras que susurraron a mi oído, de lo mucho que me hicieron sentir acompañada, y entonces me di cuenta de que el mundo era un lugar lleno de personas buenas que están llenas compasión por las personas que las rodean. También supe que la vida nunca te pone nada que no deba ponerte enfrente. Me frustra que Miso haya tenido que morir para que yo pudiera entender todas esas cosas, pero no voy a dejar que muera en vano, Miso está tatuada en mi brazo y en mi alma.

Finalmente, hoy por la mañana, al despertarme y no verla hecha una bolita en su camita, supe que todo este tiempo había pensado que Miso Shiru era mía, que era mi perra, pero en realidad, yo fui suya desde el primer segundo en el que la tuve entre mis manos. Ahora, es mi responsabilidad despertarme todos los días para ser la mejor versión de mi, hecha humano.

Mamá, Papá, Alen, Alita, Adri, Artur, Chori, Alex, Diana, Turtle, Mauro, Valen, Javier, Queeny, AnaKaren, Casca, Kar, Rene, Leo, Gabriel, Pombo, Tania, Enrique, Carli, Chavo, Danifilipi, Mau, Luis, Saris, Paos, Marc, Helmo, Leticia, Barcenas, Léa, Jony, Alan, Andrés, Jorge, Chio, Oso, Dandy, Andy Zenil, Mary Carmen, Babun, Ximena, Totopo, Giselle, y a todos los que me escribieron comentarios en Facebook, gracias por sus palabras de apoyo, por sus sonrisas bien intencionadas, por no dejarme sola, por hacerme saber que nunca estoy sola.

Miso Shiru, zorrita, cachorra, misoshiba, gracias por comerte mis plumones, mis discos, mis libros y mi inmadurez…

 

 

 

 

 

 

 

 

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