Debes.

Hay algo que debes saber.

Debes saber que me siento miserable tan lejos de ti.

Debo decirtelo, debes saberlo, aunque ya te lo he dicho y aunque ya lo sabes.

Debes saber que constantemente eres tú, constantemente es en ti en quién pienso.

Debo informarte que de ti ya no cuento los días, las horas, los aniversarios. De ti, lo único que me queda es el hecho de que ya no hay más.

Debes tener presente que eres el constante gotear de un momento breve en mi vida en el que todo fue luz, el constante gotear de un momento que fue y ya no será.

Debo confesarte que eres la sentencia de vivir sabiendo que ya no se vivirá algo ni remotamente igual a lo genuinamente brillante que ya se vivió.

Y es que me quedé sin ti, me quede sin nosotros.

Vivir o sobrevivir.

Querida:

Sé que aprieta en el estomago, en las ganas de salir corriendo, en la sensación de necesitarlo. Sé que duele hasta rogar, hasta lastimar. Sé que pareciera que se te acabará la vida sin él, y quizás si, quizás sí se te acabe la vida sin él.

Pero mientras sigas con él, estarás perdiendo muchas otras vidas. Una en la que no tienes que poner a tu alma a gritar, una en la que no tienes que contenerte en la desesperación, una en la que puedes recuperarte de todo. Estás dejando ir una vida en la que te sientas inspirada para sacar la mejor parte de ti, y no lo contrario.

Hay veces que es necesario enfermarse del cuerpo para sanar del alma. Hay veces que es necesario que duela para que deje de doler. Pero sobre todo, hay veces que es necesario despertar sola y llorando muchos días, para poder despertar contigo y feliz.

También estoy segura de que no soy la primera y probablemente tampoco seré la última que te lo diga: déjalo, corre, sonríe. Pero también sé que esto no depende de nadie más que de ti, sé que tu camino no es el camino de nadie más y también sé que no es fácil, pero sobre todo sé, que se necesita ser muy fuerte para hacerlo.

Be brave.

Atte,

La sombra, tu sombra, la que nunca te abandonará.