Resistir.

Resistir está bien.

Estoy en Oaxaca. La última vez que estuve aquí estaba en uno de los peores episodios de mi vida. Traía roto el corazón y me lo habían estado rompiendo de poquito a poquito durante los últimos 6 meses. Si de por sí que te rompan el corazón es horrible, que te lo rompan poco a poco es peor.

Oaxaca es perfecto porque justo es imperfecto. Tiene todos los colores del universo, todos los aromas existentes, todas las brillanteces de la vida. Y aún así yo me sentía con ganas de estar en todos lados menos en uno de mis lugares favoritos del planeta.

La última vez que estuve aquí, apenas y podía ver. Vine de trabajo y aunque estaba la opción de quedarme por algunos días, preferí regresar cuanto antes al DF. La razón: estaba haciendo lo mejor que podía para demostrarle a mi ex que lo amaba muchísimo y que estaba ahí, con él.

Esa noche de regreso al DF, me terminé de romper por completo.

Fue el día más difícil de mi existencia, y ustedes pensarían ¿por qué, si es que me han pasado cosas mucho más intensas que una ruptura de corazón? Pues justo porque las demás cosas yo no decidí que me pasaran, pero sí decidí estar con mi ex, y si decidí darlo todo de mi para eso que yo pensé que era amor. Me importaba demasiado y ahí veo el error. Nada nunca tiene que ser demasiado, si es demasiado, hará daño. No importa qué sea.

Por eso ahora, meses después, desde Oaxaca otra vez, tomándome el tiempo para ser yo, para sentir, para respirar profundo, escribo esto. Escribo esto por sí a ti también te rompieron poco a poco y ahora sientes que nada tiene sentido. 

Si sientes cansancio de seguir, de ser y de estar. Si estás sintiendo la traición, si ya no quieres empezar de nuevo, si estás en el lado negro de la vida.

Justo ahí, es donde quiero que leas esto:

Está bien resistir, pero también está bien dejarte ir, soltarlo todo, abrazarte a ti y aceptar que estás en un mal momento pero que probablemente este mal momento pasará, porque si, es cierto, todo pasa. Sólo necesitas dar un paso más cada día, lo demás, el tiempo lo hará.

Sé que es difícil respirar cuando estás en lo más oscuro, y es difícil porque cuando estás en lo más oscuro es imposible ver el camino de salida, todo se ve tan grande, tan imposible, tan absurdo. Pero justo ahí está el truco, camina un día a la vez. Pasa la página de las cosas un día a la vez.

…y entonces tal vez, un día vuelvas a Oaxaca y no puedas más que agradecer todo, sintiéndote más fuerte que nunca, y con la certeza de que todo, pero todo, pasa, los días oscuros pero también los días de sol. Por eso, cuando estés en el lado soleado, abre los ojos bien y disfruta, porque ese es el truco master final de la vida. Porque entender esas dualidades, te hará invencible y realmente feliz. Sabrás subsistir entre la tristeza y la alegría, y entender que justo entre esos dos paréntesis se encuentra toda la jiribilla de la vida, y que ya sea del lado nublado o del lado vibrante, vivir es lo mas chingon que a todos nos ha pasado.

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