Las escuelas lo hacen mal

Las escuelas lo hacen mal. Se empeñan en enseñarnos cosas que no sirven. Me acuerdo mucho de como mi maestra de quinto de primaria amenazó con reprobarme de año, porque de pronto descubrió que yo no tomaba apuntes, y que mientras todos escribían lo que ella dictaba, yo escribía algunas otras cosas (cuentos, historias y cosas que de verdad me gustaba escribir).

 Pobre de mi mamá, nos pasamos todas las vacaciones pasando a mis cuadernos todos los apuntes de todo el año escolar. Lo peor fue que en algún punto pretendimos hacer trampa y mi mamá pasó algunos de los apuntes con sus propias manos, evidentemente la maestra notó la trampa, ya que la letra de mi mamá y la mía no era la misma. Me dijo que me iba a reprobar de año, y no tienen idea de lo angustiante que puede ser para un niño de esa edad que un adulto diga algo así. Ni siquiera se trataba de que obtuviera conocimientos y lo pudiera demostrar en un examen, se trataba de tener unas malditas libretas llenas de lo que ella había dictado en clase. No se trataba de estimular algo que desde siempre he amado hacer, escribir. Se trataba de alinearme al sistema, de empaquetarme al igual que todos los niños.

Me pregunto si en vez de eso ella se hubiera dado cuenta de que realmente amaba escribir y entonces hubiera incentivado mi gusto por la literatura.

Me parece que si bien nos va, pasamos los primeros 18 años de nuestras vidas aprendiendo cómo debemos de ser, aprendiendo lo que la sociedad quiere que seamos, sometiéndonos a estándares de lo correcto y lo incorrecto, ignorando nuestras almas, nuestros gustos, nuestras inquietudes, nuestro fuego interior. Aprendiendo a ser como quieren que seamos y desaprendiendo a ser como somos.

¿Cuál es el resultado? Adultos confundidos.  En el mejor de los casos, personas que en algún punto nos hemos dado cuenta de la situación, y hemos decidido tirar todas las inseguridades que el sistema plantó en nuestras tiernas mentes infantiles, para atrevernos a ser nosotros. ¿Cuál es la gravedad del asunto?, en el mejor de los panoramas darnos cuenta de que hemos perdido mucho tiempo valioso, tiempo que pudimos haber invertido en refinar nuestras mejores aptitudes y controlar a nuestro favor nuestras pasiones. En el peor de los panoramas, gente que muere sin haberse dado cuenta de que en todo ese proceso educativo le enseñaron a suprimir lo más valioso que una persona tiene: su fuego interior.

Qué feliz sería la vida si en la escuela nos enseñaran a explotar lo mejor de nosotros, en vez de cuadrarnos y ser lo que la sociedad espera que seamos.

Recomendaciones al dejar el nido.

Hace unos días cumplí un año viviendo sola, y como para mi ha sido un proceso demasiado folklórico, decidí escribir unas breves recomendaciones para todos aquellos que en estos días les caiga el veinte (o los treintas) de que con ese tamañote se ven ridículos viviendo en una casa tan pequeña como la de sus papás.

Es importante señalar que si tu papá/mamá te seguirán suministrando recursos y viáticos, no vives solo, vives con ellos pero en otra casa y eres igual que todas las demás gallinas de corral.

Voy a empezar con lo más delicado de la situación: tienes que estar dispuesto a hacer todo lo que sea necesario hacer para sobrevivir. Esto es de vida o muerte. Es evidente que ahora estás en constante peligro porque en cualquier momento una manada de tiburones asiáticos te podría atacar, y morirás, pero hay que aprender a vivir con eso. No seas rajón.

Si te da miedo, ríete y así podrás demostrar que las gallinas también se ríen.

Es importante tener provisiones, nunca se sabe cuáles son los peligros del mundo exterior, pero seguro necesitarás muchos calzones y un cepillo de dientes.

Es probable que tu refri esté vacío si no vas al súper. No se sabe porque, pero estudios científicos serios demuestran que 10 de cada 10 refris se mantienen vacíos hasta que algún humano los rellena.

¡SI! Por fin eres libre, puedes hacer lo que quieras y hasta puedes enfiestar durante tres días seguidos, pero lo mejor de todo: también puedes ponerte tu pijama de franela y dormir antes de las 8 de la noche.

No tienes que llamarle a tu papás nunca más, excepto si todos los días te das cuenta de que son excelentes personas y que se rifaron por haber invertido tantos años de su esfuerzo para darte todo. Ahora sabes la hueva que da tener que ir a trabajar para pagar renta, ropa, comida.

Finalmente les quiero decir que debajo de la cama de todos los solterones que hemos decidido vivir solos, se esconde un enorme monstro malvado del demonio, pero no importa, porque si lo tratas bien, será tu amigo.

Meteoritos

Voy a llevar este pensamiento un poco más lejos. En la mañana escuché en las noticias que en cierto poblado de México los habitantes habían reportado la caída de una bola de fuego, sin más, el locutor dijo que hasta el momento las autoridades no habían emitido el reporte oficial de lo ocurrido, pero que seguramente había sido un meteorito.

Me encanta divagar con el fin del mundo, pensar en esos últimos días en los que los humanos sepamos que por fin todo se acabará, en que no habrá mañana. Sé que podría sonar mal, pero una parte de mi siente que es lo mejor que nos podría pasar, a ver si de una vez por todas nos dejamos de preocupar por cosas que realmente no importan.

Me imaginé que de pronto, la tierra se viera bombardeada continuamente y que las lluvias de meteoritos fueran un suceso tan frecuente que la gente tuviera que vivir volteando constantemente al cielo, porque el peligro de que una bola de fuego te cayera en la cabeza fuera la cotidianidad del desayuno, la comida y la cena. Entonces, me imaginé lo mejor, la gente dejando sus oficinas porque no sería posible concentrarse frente a una computadora mientras tu vida corre peligro. La tuya y la de tu familia, la de tus amigos y la tu perro.

Pensé en la multitud, preocupada por voltear al cielo y sin querer, viendo también los colores brillantes que causan las nubes al atardecer, lo inspirador que es el cielo al amanecer, lo confortante que sería reunirse en familia todos los días, para cuidar unos de otros, de nuestras cabezas. Estoy segura de que no habría tiempo para instagram, ni para tuiter, en vez de eso, usaríamos nuestras vidas para sentirnos afortunados, del presente, de la sobrevivencia, de poder respirar un segundo más sabiendo que al siguiente tendrás que estar corriendo lo más rápido posible para evitar que el fuego te tueste.

Por último, sentí una profunda tristeza al pensar que ahora los humanos somos inmortales y no tenemos que preocuparnos por cosas tan mundanas como morir de un segundo a otro.

No quiero una caja.

No quiero escucharlos, no quiero porque no saben nada.

Porque todo el tiempo todos quieren poner todo en orden, clasificarnos, darnos un nombre, decidir cómo tiene que ser.

Como si la vida pudiera ser un ritual, como si todo en el universo pudiera y debiera clasificársele, dársele un nombre, encuadrarlo a lo que es, porque hasta la locura está clasificada.

No puedo y no quiero. El método científico sólo ha comprobado que los humanos somos una plaga terrible, el método científico sólo nos ha dado herramientas para ser más terribles aún.

El amor, lo que siento, lo que es, lo que veo, no cabe en sus diccionarios, en sus enciclopedias, en sus universidades, en lo que debe de ser porque así lo dice la ley, porque así lo dice el terapeuta, porque así lo dice el mundo de las  personas cuerdas.

Sólo me confunden más, sólo me dan ideas que no quiero tener. No quiero escucharlos, no quiero clasificarme, no quiero que todo tenga una ley. No quiero que mi amor por él sea algo que mi psicóloga pretenda entender mejor que yo, no quiero estar loca por no pensar como todos, no quiero estar loca por decir lo que siento, no quiero pensar que estoy loca por sentirme como me siento. Sólo quiero que el sol salga en la completa calma de hacer lo que sea que quiero hacer, y se meta con la satisfacción de haberlo hecho.

No quiero que nadie me vuelva a decir cómo me tengo que sentir, a dónde tengo que ir, cómo me tengo que reír, qué tengo que pensar, no quiero que nadie sienta que mis zapatos son más fáciles de llevar que los suyos. No quiero que nadie me vea, quiero que todos se vean y se encarguen de sus asuntos, en lo que yo me encargo de los míos.

La tragedia

Las noticias llegaron poco a poco. Una gran tragedia, sobre los más desprotegidos, los que menos tienen. Son noticias sensibles que a cualquiera conmueven, tanta gente muerta, tantos quemados, tantos niños, tantas personas que perdieron lo poco o casi nada. Fue terrible.

El martes 7 de mayo del 2013, en la carretera México-Pachuca, a la altura de San Pedro Xalostoc, uno de los dos cilindros de una pipa de gas se desprendió, chocó contra un muro de contención y explotó. Las casas, los autos, los camiones, las personas, se incendiaron, el infierno se hizo tierra por unos instantes,  y esa es la parte de la tragedia que no necesita ser contada, las fotos lo dicen todo, fue un accidente terrible y lo que se habla a partir de ahí suena a morbo, suena a hablar del sufrimiento obvio del muerto, pero desgraciadamente de la tragedia de la que si deberíamos hablar y no por morbo, es de lo que pasó después del accidente y de lo que sigue pasando mientras escribo esto, porque esa es la tragedia que a todos los mexicanos nos toca, esa es la tragedia que nos involucra a ti y a mi directamente, como ciudadanos mexicanos, como los que pagamos los sueldos de nuestros funcionarios.

Ni tardo ni perezoso, el gobernador del Estado de México, el nada honroso Eruviel Ávila, empezó una campaña que en lo personal me parece una falta de respeto imperdonable hacia el pueblo mexicano, su actitud de héroe ante la tragedia deja mucho que pensar, porque no ha habido canal de noticias o periódico, en el que no se mencione lo bondadoso que ha sido el gobernador, al dar todos esos apoyos a los que están viviendo la tragedia de haber perdido sus casas, sus autos o sus vidas, pero no se nos olvidé que esos apoyos salen de nuestros bolsillos, de tuyo y del mío, del bolsillo de todos los que pagamos impuestos, sin embargo, en los noticieros le están dedicando largas horas a las conferencias de prensa del Gobernador Eruviel Ávila, los periódicos sacan 10, 15, 20 notas al día, en las que se habla de su bondad, del recorrido que hizo en la zona, incluso, se le dio cabida a sus declaraciones impertinentes en las que aseguraba que la pipa iba a exceso de velocidad, cuando los peritajes correspondientes no se han llevado a cabo, ¿qué tal si fue un accidente?, ¿si el chofer iba a una velocidad pertinente? Hay accidentes que son inevitables.

Pero tampoco me mal interpreten, es obvio que los mexicanos que murieron o tuvieron pérdidas físicas o materiales importantes deben recibir apoyo de cada uno de nosotros, porque por eso somos una Nación, porque por eso somos los “Estados Unidos Mexicanos”, lo que está mal aquí es la forma en la que el Gobernador Eruviel Ávila se está haciendo propaganda, ¿quiere ser candidato en 6 años? Y que los pobres lo recuerden por el gran apoyo que brindó, pero se les olvida que el dinero que está repartiendo existe gracias a nuestros impuestos y que además es su trabajo repartir esos apoyos, es su trabajo estar el día de la tragedia, no es un héroe, es un mexicano al que todos le pagamos por medio de nuestros impuestos para que haga su trabajo. Él no le está regalando nada a nadie.

Debo aclarar que estos pensamientos me vinieron desde ayer mientras veía las noticias, al ver la forma en la que estaban presentando el héroe inventado de esta tragedia, al ver que los minutos del noticiero de la tarde transcurrían y de lo que más se hablaba era de él, de Eruviel, de su bondad. Da coraje, pero lo que realmente generó el coraje para escribir este post, fue la noticia que leí hoy en la mañana: Eruviel declarando que ya se le había dictado auto de formal prisión al chofer de la pipa, que por fin él haría justicia y se llevarían al “malo”, al “culpable”, a un “Centro de Readaptación Social”, en donde hay de todo, menos readaptación. Y entonces viene la verdadera tragedia, porque aunque aún no sabemos si el chofer iba a exceso de velocidad, es inevitable para mi pensar en el chofer que probablemente recibía el sueldo mínimo, que seguramente no quería que esta tragedia pasara, que no agarró una pistola y mató a nadie, que no robó, violó, secuestró a nadie, y que va  tener que convivir con personas que si lo han hecho, seguramente aprenderá nuevos trucos, pero si hay que conseguir un culpable, mejor que sea uno pobre.

Pero el chofer también es una víctima, es víctima del sistema, porque aunque la responsabilidad de que la pipa estuviera en buenas condiciones es de la gasera, aunque él hubiera tenido la presión de su jefe por llegar a cierta hora, los dueños de la gasera, los que tienen dinero, ellos estarán en sus casas, ellos dormirán tranquilos, al final, el sistema sólo se chinga a los pobres, ¿o no? Y mientras el SúperEruviel está poniéndose su estrellita en la frente, ¡qué todos vean que es un héroe!, ¿héroe por hacer su trabajo?,  ¿trabajo por el que además le pagamos?. Yo no sé ustedes, pero a mi estos pensamientos me estresan.

Por otro lado pienso y repienso, ¿en qué momento se nos ocurrió tener casas a un lado de una carretera?, ¿no les parece que esa también es una tragedia?, porque en muchas partes de México se vive como se puede, dónde se puede y porque los gobernantes que claramente no hacen bien su trabajo lo permiten. ¡Qué se construyan casas a un lado de la carretera!, al fin son los pobres los que viven ahí, los que no importan. Y así pasa con cada tragedia de este tipo en nuestro país. Se construyen casas ilegales que luego se vuelven legales a vista gorda de nos administradores públicos, para que después llegué la inundación y la tragedia, que se construyan en laderas, para que haya derrumbes y venga la tragedia. No importa, al fin los quemados, los ahogados, los muertos, nunca son gente con dinero y por lo tanto con voz, y si lo son, los escondemos debajo de la cama.

Yo no sé a ustedes, pero a mi México me duele todos los días, en los que veo que poco puedo hacer, quizás escribir, quizás hablar, quizás seguir trabajando, pero sabiendo que mientras la mayoría de los mexicanos sigamos dormidos, recibiendo atole con el dedo y recibiendo información de los periodistas de mierda que tenemos, pues todo va seguir igual o peor. Ojalá algún día nos cansemos de pagarles a personas como el gobernador Eruviel Ávila, alias “el héroe”, y contratemos administradores públicos que no busquen el poder, sino el bienestar, ojalá que algún día apaguemos nuestros televisores y dejemos de alimentar a los que sólo nos engañan. Ojalá…

#YOSOYMEXICANO

…y a todos se nos olvidó.

A todos se nos olvidó el coraje, se nos olvidaron las ganas de cambiar las cosas, se nos olvidó el espíritu joven e idealista. Hace menos de un año, a donde fueras todos estábamos hablando de esto, de México, de lo que no queríamos, de lo que queríamos cambiar.

Se les olvidó a los de la Ibero, a los de Yo No Soy 132, se nos olvidó a todos y lo grave no es olvidar, lo grave es el silencio en el que nos hemos sumido, lo triste son los pasos hacia atrás que estamos dando, lo desesperante es lo ricos que algunos se están haciendo y los pobres que la mayoría nos estamos haciendo.

Al principio parecía que los jóvenes estábamos de luto, en depresión, con el corazón roto, muchos pensamos que México podría cambiar, muchos teníamos esperanzas y todos nos dimos cuenta de que en nuestro país el autoritarismo había ganado una vez más.

Es normal sentir ese coraje, esa impotencia, es normal sentirnos derrotados, lo que no es normal es ignorar lo que somos, es darnos por vencidos, es olvidar nuestros ideales. México es nuestro país, nuestro lugar, los que nacimos y crecimos aquí no somos de otro lugar que no sea de aquí, somos mexicanos, estás son nuestras tierras, de aquí son nuestros abuelos y probablemente nuestros hijos sean de aquí, no podemos dejar que todo se vaya a la mierda, no podemos dejar que unos pocos hagan lo que quieran con la riqueza de todos, no podemos dejar que la televisión nos distraiga con las burlas constantes que le hacen a nuestro Presidente, porque mientras todos estamos burlándonos de que se quedó dormido mientras velaban a Hugo Chávez, unos pocos están robándonos, se están llevando nuestras cosas, están vendiendo nuestro trabajo, están callándonos, están controlándonos. Esto es México, y no sé ustedes, pero yo estoy harta de ser el eterno país en vía de desarrollo, cuando todos somos ricos, cuando todos los mexicanos somos dueños de paisajes hermosos, de recursos naturales admirables, de gente trabajadora, de petróleo y de mentes brillantes con ideas brillantes para dejar de depender del petróleo. México, nuestro México está y estará donde nosotros queramos que esté, así que mientras sigamos en este eterno silencio, México seguirá siendo eterno paraíso para los pocos ricos y eterno infierno para los muchos pobres.

Yo sólo quiero que el dinero esté mejor distribuido, yo sólo quiero que el gobierno use mis impuestos para que no haya niños pidiendo dinero en la calle, para que los policías no sean algo a lo que le tengamos miedo. Yo sólo quiero que dejen de usar mis impuestos para pagarle a diputados y senadores que no trabajan, yo sólo quiero que cosas como el robo que hizo la ex alcaldesa del Municipio de Naucalpan no sea algo que todos saben y algo en lo que nadie hace nada. Yo no quiero que sigan haciendo con nosotros lo que se les da la gana.

Nosotros les pagamos a nuestros gobernantes, al Presidente, a los Policias, a los Diputados, Senadores, Jueces, Ministerios Públicos,  etc, etc. Son nuestros empleados, viven de nuestro dinero, que nos sirvan, que trabajen para nosotros, que hagan su trabajo tal cual se los mandamos.

Es demasiado triste, ver que unos cuantos vándalos toman la Rectoría de mi Universidad y que eso se confunda con revolución, que eso se confunda con cambio y sea así porque no hay cambio de verdad, porque en nuestro país no haya revolución de verdad, porque la realidad es que los mexicanos estamos calladitos y manipulables. Mexicanos, somos más inteligentes que eso, o de menos eso quiero creer cuando escribo esto, aunque cuando recuerdo nuestra historia me entra la duda.

Carta a Elba, la guerrera.

MIÉRCOLES, MAYO 16, 2012

Elba Esther Gordillo, la mujer que más daño le ha hecho a México.

Querida Elba Esther Gordillo:

Yo no voy a llamarla maestra, como todos lo hacen, no porque pretenda ser irrespetuosa con su persona, sino porque no quiero ser irrespetuosa con tan importante profesión. Le escribo estas letras no porque crea que las leerá, ni siquiera porque crea que alguien las leerá, sino porque ya no puedo más con la farsa que veo todos los días y de la cual usted es protagonista. Le escribo estas letras como la mexicana que soy, una que simplemente tiene muchos sueños y que se levanta todos los días dispuesta a ser la mejor mexicana que puede ser.

Yo no creo que ninguna muerte esté justificada, pero de verdad pienso que lo mejor que le podría pasar a México es que usted se muriera, o que de menos desapareciera. Yo no sé que le hemos hecho los mexicanos, no sé que le han hecho cada uno de los niños mexicanos que no reciben una educación de calidad, yo no sé que le han hecho cada uno de los trabajadores afiliados a su sindicato y que usted sólo utiliza para tener más dinero y poder día a día, yo no sé porque le hace tanto daño a su país, tampoco sé cómo logra conciliar el sueño cada noche, teniendo en su conciencia todo el daño que ha hecho y que todos sabemos que ha hecho, pero pocos se atreven a reprocharle.

Yo tampoco quiero seguir reprochándole, porque bien se dice que el pueblo tiene el gobierno que merece, así que si usted lleva 20 años en el poder y nosotros no hemos hecho nada para quitarla, quizás es porque nos lo merecemos. Tampoco quiero pedirle que regrese todo el dinero que nos ha robado a los mexicanos que sí nos esforzamos, a los que sí trabajamos, a los que sí queremos ver un México de progreso, un México que sea una superpotencia, porque finalmente yo no soy nadie para juzgarla, la historia ya se hará cargo de eso, lo que sí puedo pedirle es que ya no siga, que se aleje, que deje de robarnos, ¿qué no ha tenido suficiente?, ¿no nos ha robado suficiente?, ¿hasta dónde llega su avaricia?. Por favor, deje de manipular la política, deje de darle puestos de poder a toda su familia, deje de ser un elemento para que no podamos ponernos de acuerdo en cuanto a las reformas educativas. Deje de hacerle daño a mi país, retírese, recurra a la poca moral que quizás tenga, y dese cuenta que mientras usted recaba más y más dinero, la mayoría de los mexicanos están sumidos en la pobreza, sin acceso a una educación de calidad.

Todos sabemos que la columna vertebral de cualquier país es la educación, por eso es una verdadera lástima que de usted dependa algo tan importante para mi país. Por todo eso y porque estoy segura de que como yo, hay muchísimos mexicanos que la quieren ver fuera, le pido de la manera más atenta, a usted o a quién tenga el poder de quitarla, que tengan un poco de conciencia y dejen de robarnos, ya fue suficiente.