Intensidad

I

Ahí estuve otra vez:

`De noche camino a casa´

De noche aquí, en donde más siento.

De noche, traspasando las luces de la ciudad.

sola. 

Con un nudo en la garganta.

Algo me falta.

Regreso sin lo que salí a buscar.

Estuve ahí, de noche, brillando, multicoloreándome. 

Estuve intentando soñar.

Pero aquí estoy otra vez.

¿El resúmen de esta noche? Visible, risible, repetitivo.

Otra vez: soy `demasiado´.

Demasiados colores, demasiado mar, demasiado cielo, demasiado mantos estelares, demasiados vientos, demasiada intensidad.

Me lo han hecho saber tantas veces, que me podría acostumbrar.

A lo que no me puedo acostumbrar es a ellos.

A la gente que no desdobla.

A la gente que no se desdobla.

Que se queda en la primera esquina.

A los que de lejos creen haberlo visto todo.

No me acostumbro a los que ven el azul y se resisten a su inmensidad.

Sed

Somos polvo que camina por las calles, que flota por los aires, somos moléculas imprecisas de sueños y de ideas, somos pocos o somos muchos, pero andamos por ahí y por acá, desmoronándonos por los desiertos de nuestra existencia, pensando en las imágenes resecas que la vida nos presenta. Somos las pequeñas tristezas empolvadas que marchitan nuestros corazones, tenemos dedos de ceniza, se nos secaron los ojos, se nos deshidrató la boca, somos aserrín, tierra y pelusa a la vez,  por eso andamos por toda la ciudad sedientos y sin rumbo.

Visualidades Inesperadas/Héctor García

la foto (2)Héctor García

El fotógrafo de la Ciudad.

Cuando llegué no lo podía creer, conforme caminaba por los pasillos no podía dejar de impresionarme. Desde Luis Buñuel hasta el Che Guevara, pasando por Tongolele, todos en una misma sala, todos invitados a la misma exposición. El anfitrión es el fotógrafo Héctor García y el lugar es el Museo de Arte Moderno (MAM).

Esta es una exposición no muy grande, porque ya saben, el MAM no es un museo que pueda abarcar grandes exposiciones, sus salas son pequeñas, casi privadas y probablemente eso es lo que lo hace algo tan especial, porque estamos refiriéndonos a un edificio bonito y pequeño, que fue construido en los años sesenta y que como muchas cosas que pasaron en esa época, está impregnado de un aire innovador, al hablar del MAM, estamos hablando de uno de esos lugares en los que uno quiere estar para ver de forma diferente la vida, y por eso la exposición fotográfica “Visualidades Inesperadas” le va justo a la medida.

Héctor García, fue apodado por Monsiváis “El Fotógrafo de la Ciudad”, ya que con su lente capturo muchos de esos momentos que se viven día a día por estas calles, pero que no todos se detienen a ver.  Sin duda alguna, la Ciudad de México es un lugar lleno de contrastes, la película de nuestra ciudad está caracterizada por los más extravagantes personajes, muchas veces anónimos, que hacen que el simple caminar por aquí sea una aventura. La curiosamente apodada “Ciudad de los Palacios”, siempre está dispuesta a regalarle un poco de esa magia a quien esté dispuesto a detenerse por un minuto, para observar y no sólo ver, y eso lo sabia muy bien el fotógrafo mexicano Héctor García, quien con su lente apuntó y disparó, regalándonos imágenes de los sucesos más inesperados de este lugar, las calles del centro en los años cincuentas, los movimientos estudiantiles en los sesentas, un panzón Diego Rivera en su estudio, este gran fotógrafo no se detuvo y nos dejo abierta una pequeña ventana hacia el pasado, una ventana que podemos apreciar en está exposición, que está compuesta en su mayoría por la colección privada del artista y que no sólo muestra las imágenes citadinas de costumbre, sino que también es el escaparate para lo más importante que hay en ella, sus personajes.

No dudo que más de uno, al ver el trabajo y al leer la historia de vida de este fotógrafo lo haga su héroe, y es que es curioso pensar que estuvo en la correccional de menores, pero que también, entre otras cosas, fue fotógrafo oficial de la presidencia, y que frente a su lente pasaron personajes que han cambiado la historia no sólo de México, sino del mundo. No me crean, pero esta es una de esas experiencias que te hacen entender un poco más de esta enorme ciudad en el que vivimos, de este lugar del que es difícil no enamorarse de sus edificios, de sus sucesos, de su pasado y de su presente, así como se ve que Héctor García alguna vez lo estuvo.

Me dijeron que esta exposición la quitan en marzo, así que todavía hay tiempo para que vayan, por si están buscando más información les dejo la página del MAM http://www.mam.org.mx/, y les recomiendo que si van, aprovechen y se den una vuelta caminando por Reforma, quizás también encuentren una que otra visualidad inesperada.